Cocina Italiana

Escuela de Hosteleria y Turismo 

El miércoles 21 de noviembre fue un día especial en la Escuela en el que destacó el trabajo en equipo y la coordinación de muchos grupos distintos, así como la ilusión y las ganas de aprender.

Ornella y Marco, una pareja de italianos de Bolonia acudieron a nuestra Escuela a enseñarnos una suculenta parte de su cultura: la elaboración de torteloni y ravioli, pasta fresca hecha a mano rellena, en este caso, de requesón. En este enlace podéis acceder a la receta: enlace a la receta.

 

Desde primera hora de la mañana, Diego y su brigada de PCPI de Cocina se pusieron manos a la obra: había que preparar una insalata caprese, la salsa de tomate, el relleno y la masa de la pasta… y rallar mucho mucho parmesano.  Más tarde, se unió también Cristina al equipo de cocina.

Como en todo buen menú italiano no podía faltar il dolce, del postre se ocuparon los pasteleros de 1° de Cocina con Pedro a la cabeza. Un tiramisú delizioso!!

Ornella y Marco llegaron a eso de las 9.30. Silvia, su guía de 2° de GIAT, de habla italiana, estaba esperándoles para hacerles descubrir los secretos de la Escuela. Una vez hecha la visita guiada, el equipo de PCPI de Alojamientos, encabezado por Raúl, proporcionó a nuestra cocinera y a su pinche los uniformes perfectamente planchados.

Por fin se adentraron en las cocinas. Los alumnos les dieron una calurosa bienvenida: “Buongiorno! Ciao! Come va?”, se oía entre fogones. Ornella enseñó a nuestros alumnos cómo amasar, cómo rellenar la masa y cómo cerrar cada ravioli. Ensayamos la elaboración de los laboriosos y delicados torteloni y de los ravioli más sencillos y rápidos de preparar.  

Hubo un momento de tensión: mientras amasábamos, sin percibirlo, nuestra masa empezó a endurecerse… El tiempo iba en nuestra contra, quedaban pocas horas antes de que diese comienzo el esperado servicio y no podíamos dejar sin comer a 40… Rápidamente reaccionamos: repetimos la masa y sustituimos el tradicional rodillo por la máquina de pasta. Salían bandas y bandas de metro y medio de masa que nos llevábamos por equipos,  rellenábamos, cortábamos y colocábamos en bandejas. Uno a uno, contamos hasta casi 1000 ravioli!!!!! De esta situación de tensión, aprendimos que un buen cocinero no sólo debe saber cocinar bien, sino que debe saber reaccionar ante los imprevistos.

Mientras los cocineros estaban con las manos en la masa, los alumnos de 1° de Dirección con Ángel y los de PCPI de Sala con Gonzalo, se preparaban para dar el festín. La mise en place fue digna de un restaurante de lujo: grandes mesas redondas vestidas de negro con vajilla blanca y centros de flores realizados por los alumnos de PCPI de alojamientos.  Bellissimo!!

Ponto las bandejas de ravioli cubrieron todas las superficies de la sección de pastelería, el agua salada estaba hirviendo y la salsa de tomate lista para condimentar la pasta. Los cocineros, salvo un pequeño equipo que apoyaba en la cocina, pasaron al salón, donde los alumnos de PCPI de Sala habían montado un buffet de lujo. Después de disfrutar de una insalata caprese meravigliosa empezaron a aparecer bandejas humeantes de ravioli al pomodoro espolvoreados de parmesano.

Disfrutamos todos juntos de una buena comida con la satisfacción y el cansancio del trabajo bien hecho. Buon appetito!!

Al final de la comida, la cocinera se emocionó porque la Escuela le regaló además de un cálido aplauso, un ramo de flores preciosas y un vino de Pedro Ximénez.

Además de la lezione di cucina, Ornella y Marco dejaron a disposición de todos en la Biblioteca de la Escuela un libro de cocina italiana en inglés acompañado de un DVD.  

Grazie a tutti per questa bella giornata!!

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